Domingo, Mayo 28, 2017

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GESP En la era de la agricultura y ganadería del carbono

Encaramos un futuro de incertidumbre y peligro como nunca antes en la historia. Este futuro recibe diferentes denominaciones: cambio climático, movimientos sociales, hambruna… en realidad, se trata de una compleja situación de pérdida de biodiversidad, desertificación y muchos otros síntomas que hacen que sean tiempos difíciles para alimentar a los siete mil millones de personas que hoy hay en la Tierra y que pronto se convertirán en nueve o diez mil millones.

El 24 por ciento de los suelos mundiales están degradados a diversos grados y, de estos, casi la mitad son suelos agrícolas. Sin embargo, si cada año aumentáramos tan solo el 4 por 1000 de las reservas de carbono en los suelos, sería posible detener el incremento de la concentración de CO2 en la atmósfera. Así lo afirma la iniciativa del gobierno francés 4 por 1000.

Hoy hablamos de agricultura y ganadería del carbono, pues somos conscientes de que todo gira en torno al ciclo del mismo. Por ello, buscamos regresar el carbono a su gran almacén natural: la biomasa y los suelos.

Actualmente, el ciclo del carbono se encuentra alterado como nunca antes por el hombre. De no remediarse, compromete a la civilización humana a muy corto plazo. La solución es conservar los espacios de selvas y bosques que aún están en pie, crear nuevos y, dado que la humanidad requiere grandes cantidades de alimento, administrar las tierras bajo uso agropecuario con un enfoque holístico que comprenda la complejidad de la función de los suelos, que mantienen millares de formas de vida.

El objetivo del proyecto Sierra Gorda es crear una cultura de los suelos entre sus administradores, regenerar y eficientizar el ciclo del carbono, del agua y producir alimentos sanos que aporten los nutrientes que deben tener los productos de la tierra.

Todo ello con conocimiento y herramientas regenerativas de bajo costo y alta efectividad que aplican a cualquier productor del campo, sea cual sea su actividad productiva. Así, trabajamos con la naturaleza, no en su contra, y devolvemos la fertilidad a las tierras degradadas.

Al hablar de procesos del ecosistema sanos, del ciclo del agua eficiente, de los nutrientes en equilibrio, de la dinámica de comunidades sanas y del flujo de energía abundante solo podemos esperar prosperidad, salud, armonía y esperanza.

Para ello, debemos preparar los suelos haciendo uso de organismos vivos, microbiología en abundancia, regresarle al suelo bacterias y hongos hasta tener lo que llamamos suelos vivos, lo que se verá reflejado en un dinámico ciclar de los nutrientes e intercambio con las plantas como salud de las mismas. Devolver minerales utilizando harinas de roca con diversidad mineral en combinación con fermentos y lixiviados de estiércol, lo que representa una rica y variada nutrición para el suelo y las plantas que nos darán, a su vez, frutos, cosechas, animales y derivados con alto valor nutricional.

Es esencial incorporar grandes cantidades de materia orgánica, tanto en tierras de cultivo como en pastizales, haciendo uso de compostas, el ganado, el pastoreo planeado y la reincorporación de rastrojos. Todo con el mismo fin: devolver nutrientes al suelo, cubrirlo y protegerlo de la insolación, el viento y el agua.

Otras técnicas, como el Diseño Keyline, nos ayudan a planear y lograr que las escorrentías no erosionen nuestros cultivos y que el agua permanezca en nuestros campos (ya sean agrícolas o ganaderos) más tiempo para infiltrarse. Y, donde sea posible, utilizar el bio arado o subsuelo con el que se hace una rotura vertical que da las condiciones para que el agua se infiltre y el suelo se descompacte de abajo hacia arriba.

Los mismos principios aplican a todos los contextos, pero no todas las herramientas han de ser las mismas debido a las diferentes dimensiones de los ranchos y el presupuesto de cada uno. Sin embargo, el uso de todas ellas, si es posible, hacen el proceso de regeneración del suelo mucho más ágil y nos llevan a un aumento de la productividad, calidad de los productos y el objetivo de los agricultores y ganaderos del carbono: crear mantillo sobre el suelo, plantas fuertes y raíces profundas que permitan los interesantes intercambios entre raíces y microbiología.

Esta es nuestra esperanza de regresar el dióxido de carbono donde una vez estuvo almacenado en enormes cantidades, así como tener agua disponible para las plantas.

Por: Mario Pedraza Ruiz: Rector del programa BID en Bosque Sustentable, filial hermana de Grupo Ecológico Sierra Gorda

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