Mauricio Pochettino sorprendió al pedir que si se comprueba que Chelsea rompió las reglas, el Tottenham debería recibir el título de la Premier 2016-17 por haber terminado segundo.
Hace 40 años, Diego Maradona aterrizó en Nápoles y lo primero que hizo fue llamar a Claudia Villafañe. No habló de contratos ni millones, le confesó con la voz quebrada: "Me tiemblan las piernas. Son un equipo de la B, se salvaron del descenso por un punto y me recibieron como si ya fuéramos campeones". Una ciudad entera lo esperó en el aeropuerto, colgada de una fe absurda e imposible.
Hubo un tiempo en que no había cámaras, cercos eléctricos ni alarmas: la seguridad era una barda con pedazos de botellas de cerveza y refresco incrustados en el cemento fresco, el albañil acomodaba los vidrios con el filo hacia arriba y al secar quedaba una barrera imposible de brincar, no era lujo, era ingenio puro y barato, la veías en casas humildes, talleres y tienditas de barrio.
Cada junio, la ciudad de Trento revive “La Tonca”, una tradición medieval que es pura burla pública. Montan su Tribunal de Penitencia y llevan a juicio frente a todo el pueblo a los políticos que la regaron durante el año: escándalos, obras retrasadas o decisiones absurdas, y no es simbólico.
Maxi López contó la anécdota más pura de Ronaldinho en el Barça: el brasileño aparecía en su casa pasada la medianoche, tocaba el timbre y lo invitaba a salir de fiesta, la primera noche fue gracia, la segunda rutina y para la tercera su novia ya había perdido la paciencia.