Elon Musk estima que la versión de producción costará menos de 20.000 dólares
Ha pasado un año desde que Tesla anunció que su próximo producto sería un robot humanoide capaz de realizar tareas mundanas, y hoy por fin hemos podido ver los avances de la compañía en este desarrollo. Para empezar, han sacado al escenario un robot real, en vez una persona disfrazada de robot (como hicieron el año pasado). De hecho, han enseñado dos prototipos distintos.
El primero, llamado Bumble C, salió al escenario por su propio pie y saludó al público. Antes, una ingeniera de Tesla avisó de que era la primera vez que lo probaban sin sujeción ni cables. El prototipo no tenía carcasa y dejaba ver sus conexiones y actuadores. Elon Musk explicó que este prototipo emplea actuadores de terceros, que se pueden conseguir en tiendas (a diferencia del modelo final, que usará actuadores más eficientes diseñados por la propia compañía).
Los movimientos de Bumble C son lentos y articulados, en comparación con los ágiles robots bípedos de Boston Dynamics, pero Tesla se aseguró de señalar que su prototipo es el resultado de seis meses de trabajo en lugar de décadas, y que sus objetivos son más ambiciosos. “La diferencia con otros robots humanoides impresionantes —dijo Elon Musk—, es que esos otros robots no tienen cerebro y no se pueden fabricar en serie. Este es un robot de producción”.
Musk espera que el Tesla Optimus alcance un alto volumen de producción a bajo coste dentro de tres-cinco años, y estima que la versión final, de la que podrían producirse millones de unidades, costará menos de 20.000 dólares.
El otro prototipo, llamado Tesla Optimus Unit 1, era más cercano a la versión de producción, con una carcasa nueva y el logo de Giga Texas a modo de hebilla del cinturón. Sin embargo, no podía caminar aún y tuvo que ser sacado al escenario por hasta cuatro ingenieros de Tesla. El único movimiento que hizo en vivo fue saludar con la mano... hasta que dejó de moverse por completo.
El robot humanoide Tesla Optimus utiliza el mismo ordenador que los coches de Tesla, muy especializado en el procesado de redes neuronales. Tesla mostró un vídeo de un prototipo (sujeto a una grúa con cables) regando las plantas y moviendo objetos en una fábrica mediante el uso de Tesla Vision, un modelo basado en cámaras capaz de segmentar y clasificar los objetos que lo rodean.
Con una masa de 73 kg, el Tesla Optimus promete un consumo de 100 W sentado y 500 W caminando rápido. El robot, que cuenta con 28 actuadores estructurales y más de 200 grados de libertad, está muy inspirado en el sistema motor del cuerpo humano, especialmente en las manos. Las manos tienen seis actuadores y 11 grados de libertad. Todos los dedos se mueven independientemente, y los pulgares oponibles le permiten interactuar con un mundo real diseñado a la medida de la ergonomía humana.
Los dedos no se doblan hacia atrás, como pasa con los tendones de las manos humanas, y el sistema utiliza muelles para no tener que incluir actuadores independientes para los movimientos de abril y cerrar. Un Optimus puede cargar bolsas de 9 kg, usar herramientas y manejar con precisión piezas pequeñas.
Toda la electrónica del robot, incluidos los sensores y el sistema de carga, está integrada en el paquete central, en el pecho, donde se encuentran también las baterías. El robot tiene una capacidad de 2,3 kWh y 52 V de voltaje nominal. El SOC de Tesla incluye seguridad, conectividad Wi-Fi y LTE, y soporte de audio.
El Optimus utiliza al menos tres cámaras para ver el mundo en 3D. Muchas de sus tecnologías vienen heredadas de los coches de Tesla, como el software y los simuladores de control de daños. De hecho, los ingenieros implementaron el Optimus dentro del simulador de Autopilot para probar desarrollos como los algoritmos de equilibrio y estabilidad para caminar.
A pesar de que aspira a ser un robot barato, el Tesla Optimus parece bastante robusto (Tesla mostró un vídeo de uno de sus actuadores levantando un piano de cola), y desde luego, más prometedor que hace un año. El plan de la compañía es integrar Optimus en sus fábricas, con la tarea inicial de mover cosas, antes de producirlo en masa.
Elon Musk, por su parte, habla ya de una versión “catgirl” y una futura inteligencia artificial generalizada. “La economía podría volverse infinita, un futuro de abundancia, sin pobreza —dijo el CEO de Tesla—. Podrías tener lo que quisieras en términos de productos y servicios, una transformación fundamental de la civilización como la conocemos”. Promesas aparte, hoy al menos ha mostrado un prototipo de robot real, y no a un señor disfrazado.
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