En la década de los 70, las abejas vivían en torno a un mes. Un reciente estudio publicado en Scientific Reports informa de una tendencia inquietante: las abejas actuales apenas viven dos semanas. El descenso de la esperanza media de vida de 34,4 días a 17,7 es solo el último dato preocupante sobre una especiede la que depende todo el medio ambiente, incluidos nosotros.

El reciente hallazgo se produjo cuando un equipo investigaba cómo les iba a las abejas criadas en cautividad cuando se les suministra diferentes tipos de agua (desionizada, desionizada con una pizca de sal y del grifo). Descubrieron que proporcionar a las abejas diferentes tipos de agua, en lugar de solo jarabe de azúcar, prolongaba la vida media de los animales.

Las abejas tienen un valor incalculable para la polinización, pero los pesticidas, la destrucción del hábitat, las enfermedades y los factores relacionados con el cambio climático, como la sequía, están matando a estos insectos. La FDA incluso ha producido tres antibióticos específicamente diseñados para proteger a estos “billetes de dólar voladores” de una enfermedad bacteriana que está acabando con colonias enteras.

La reducción de la vida útil del insecto se está produciendo incluso a pesar de que en la actualidad los animales son mucho mejor tratados en laboratorio gracias a los protocolos estandarizados para mantener a estos insectos que se desarrollaron en la década de 2000. “Uno pensaría que la esperanza de vida sería más larga o sin cambios, porque estamos mejorando en cómo cuidamos a las abejas, ¿verdad?” dijo Nearman. “Pues no. En lugar de eso, asistimos a una duplicación de la tasa de mortalidad”.

Según el análisis del equipo, la disminución de la vida útil de las abejas está relacionada con la disminución de la producción de miel en los Estados Unidos. Sus próximos pasos son comparar las tendencias de vida útil de las abejas melíferas estadounidenses con las colonias de abejas en otros países. Si hay diferencias, el equipo puede investigar si la genética, los pesticidas o los patógenos que podrían estar impulsando esta preocupante tendencia.

fuente: Gizmodo

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