Los astrónomos le han dado el sobrenombre de Serpiente Solar, pero ni el Sol es un huevo esperando eclosionar ni se trata de ningún ofidio de pura energía acechando bajo la superficie de nuestra estrella. El fenómeno es un tubo de plasma “frío” circulando a una velocidad de vértigo, y su aparición tiene muy intrigados a los científicos.

La serpiente solar fue avistada el pasado 5 de octubre por la sonda Solar Orbiter durante una aproximación que culminó el día 12 del mismo mes. El fenómeno se debe a una corriente de plasma recorriendo la atmósfera del Sol. El plasma es un estado de la materia en la que los átomos quedan desprovistos de sus electrones y básicamente forman un gas de partículas cargadas increíblemente caliente. En ese estado, el plasma es susceptible a los campos mágnéticos, y la superficie del Sol está llena de ellos. Los campos magnéticos forman un tubo por el que el plasma viaja a una velocidad brutal de 612.000 km/h.

Pero ¿por qué la corriente adopta esa forma sinuosa? La respuesta es la misma que en los ríos o las corrientes de viento en la Tierra. “En principio no es más que una corriente de plasma fluyendo de un lado a otro”, explica David Long, astrofísico del Laboratorio de Ciencias Espaciales Mullard que la Agencia Espacial Europea tiene en el Reino Unido, y principal responsable de los hallazgos científicos de la sonda Solar Orbiter. “Lo que pasa es que el campo magnético del Sol es increíblemente retorcido y eso hace que la corriente cambie abruptamente de dirección. En realidad estamos mirando a la superficie de una estructura muy retorcida.”

Fuente: gizmodo

 
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