La Academia Americana de Pediatría acaba de ser contundente con la decisión sobre los zumos de frutas: no debemos dárselos a los niños.

Se trata de un alimento a los que los padres recurren muy frecuentemente, convencidos de que es saludable para los más pequeños. Pero, aunque sea hecho en casa, lo cierto es que hay que tomarlo con precaución.

Según la Asociación, no se debe sustituir la fruta por el zumo por razones nutricionales. Al exprimir o licuar la fruta, el alimento no solo pierde su fibra, sino que se convierte en agua con una gran cantidad de azúcar, perdiendo todas sus propiedades.

Además, los carbohidratos de los zumos no se absorben bien, por lo que, a pesar de lo que se creía hasta ahora, pueden empeorar una diarrea infantil en lugar de hacer que desaparezca.

Para los pediatras de la Asociación, las cantidades recomendadas serían las siguientes: niños menores de un año, nada de zumo. Entre uno y seis años, 118 mililitros al día (equivalente a media taza). Y para los pequeños de más de siete años, 236 mililitros al día (equivalente a una taza).

Fuente:  QUO, pediatrics.aappublications.org

Login Form