El huracán Beryl ha capturado la atención de los medios y la población debido a su rápida intensificación y trayectoria. Sin embargo, es crucial aclarar ciertos mitos que han circulado respecto a su fuerza y características. A continuación, desglosamos la información más relevante sobre este fenómeno natural.

Beryl se formó a finales de junio y alcanzó rápidamente la categoría 5 en el Atlántico, convirtiéndose en el ciclón tropical más precoz en alcanzar esta intensidad. A pesar de ello, no es el huracán más potente de la historia. Según José Martín Cortés Aguilar, meteorólogo del sitio especializado Meteored, lo inusual de Beryl es su formación temprana y rápida intensificación, estableciendo un récord de precocidad, pero no de potencia máxima.

Después de causar estragos en el norte de Venezuela y afectar varias islas del Caribe, Beryl avanza hacia la península de Yucatán, con un descenso en su categoría a medida que se aproxima a México. Actualmente, se espera que toque tierra la madrugada del viernes 5 de julio en Quintana Roo, entre Tulum y Felipe Carrillo Puerto, con una categoría 1 o 2. La disminución de su fuerza se debe al viento cortante en la región, lo que ha hecho desaparecer su ojo en imágenes satelitales, indicativo de su debilitamiento.

Inicialmente, se preveía que Beryl podría tocar tierra dos veces en México, con un primer impacto en Quintana Roo y un segundo entre Veracruz y Tamaulipas. Sin embargo, las previsiones actualizadas sugieren que la segunda entrada podría ocurrir más al norte, posiblemente en Texas o Luisiana. Este fenómeno de doble impacto no es raro en huracanes que atraviesan islas o penínsulas y recobran fuerza en el mar, como ocurrió con los huracanes Gilberto en 1988 y Grace en 2021.

Si bien es difícil predecir con precisión los daños, la escala Saffir-Simpson indica que un huracán de categoría 2, con vientos de hasta 177 km/h, puede causar daños extensos a ventanas, techos y estructuras de mampostería, además de provocar apagones prolongados e inundaciones en puertos. Se espera que Beryl impacte con vientos de entre 155 y 160 km/h, por lo que las autoridades y la población deben estar preparadas para posibles daños significativos.

El avance de Beryl ha venido acompañado de una ola de desinformación, generando alarma y compras de pánico en las zonas costeras de Quintana Roo. Es fundamental que la población confíe en fuentes oficiales como el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y evite caer en rumores infundados que solo aumentan la ansiedad y la desorganización.

Beryl representa un desafío importante en una temporada de huracanes que se pronostica intensa. Aunque no es el huracán más potente de la historia, su temprano desarrollo y su potencial de doble impacto requieren una vigilancia continua y preparación adecuada. La información precisa y la cooperación entre autoridades y ciudadanos serán clave para minimizar los daños y proteger vidas.