Durante su participación en la Conferencia Aérea, Espacial y Cibernética en National Harbor, Maryland, el secretario de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, Troy Meink, confirmó públicamente que el país ha desplegado armas de control espacial en órbita con el propósito de defender a sus fuerzas conjuntas ante posibles acciones hostiles.
 
Este anuncio marca el primer reconocimiento oficial de este tipo de capacidades militares en el espacio, en medio de un
escenario de creciente competencia y desarrollo tecnológico por parte de potencias como China y Rusia.
Aunque el funcionario militar no detalló las especificaciones técnicas, la naturaleza exacta de los dispositivos ni la fecha en la que fueron colocados en órbita, expertos en seguridad aeroespacial señalan que este tipo de armamento convencional —permitido bajo el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de 1967, el cual solo prohíbe armas nucleares o de destrucción masiva en el espacio— podría incluir desde satélites capaces de interferir comunicaciones hasta sistemas antisatélite. El gobierno estadounidense ha reiterado en diversas ocasiones que naciones rivales continúan probando tecnologías espaciales y antiespaciales, por lo que este despliegue busca servir como elemento disuasorio frente a las amenazas en constante evolución en el ámbito geoespacial.