En 1888 George Eastman fundó Kodak con una idea que cambió todo: poner una cámara en manos de cualquiera por $25 con rollo para 100 fotos. Por casi un siglo fue sinónimo de fotografía y acuñó el famoso "Kodak moment", llegando a valer $20 mil millones en 1994. Pero la ironía fue brutal: en 1975 su propio ingeniero Steven Sasson inventó la primera cámara digital portátil, de 4 kilos, y los ejecutivos la guardaron en un cajón por miedo a matar su negocio de rollos.
Mientras Kodak dudaba, Canon, Sony y los smartphones avanzaron, cuando quiso reaccionar ya era tarde y en 2012 se declaró en bancarrota. Kodak no cayó por falta de innovación, sino por miedo a usar la innovación que ya tenía. Una lección de que no atreverse cuesta más que arriesgarse.