En 1991, el inmunólogo italiano Fernando Aiuti besó en la boca a Rosaria Iardino, una joven de 25 años que vivía con VIH, frente a periodistas durante un congreso médico en Cagliari, el gesto buscaba demostrar públicamente algo que hoy sabemos con certeza: el VIH no se transmite por los besos.
En aquella época, el miedo y la desinformación alimentaban una fuerte discriminación hacia las personas con VIH, la fotografía recorrió el mundo y se convirtió en una imagen histórica contra ese estigma, Rosaria contó años después que ambos habían planeado aquel beso porque sentían que las palabras y los artículos científicos ya no bastaban. Un acto de amor y ciencia que marcó para siempre.