¡Están tan devaluadas! En Argentina se vive una paradoja histórica: el metal con el que se fabrican las monedas vale más que su propio valor nominal. Es decir, por la inflación y la devaluación, resulta más rentable fundir una moneda y vender el metal que usarla para comprar.

La situación refleja la grave crisis económica que atraviesa el país, donde el dinero pierde valor a un ritmo que ya ni el propio material lo respeta, literalmente vale más como chatarra que como dinero.