La intensa sequía y el descenso histórico en el caudal del río Danubio dejaron al descubierto decenas de barcos de guerra alemanes de la Segunda Guerra Mundial, hundidos deliberadamente por las fuerzas nazis en 1944 durante su retirada ante el avance del Ejército soviético.
Los restos emergieron cerca del puerto de Prahovo, en la frontera entre Serbia y Rumania, donde historiadores estiman que hasta 200 embarcaciones fueron hundidas como parte de una estrategia militar para obstaculizar el avance soviético. Algunos de estos buques aún contienen armas y explosivos, lo que representa un riesgo para la navegación y dificulta las labores para retirarlos.
Además de convertirse en un recordatorio de uno de los episodios más oscuros de la Segunda Guerra Mundial, la reaparición de estas embarcaciones evidencia los efectos de la crisis climática que enfrenta Europa. La prolongada sequía ha reducido de forma significativa el nivel del Danubio, afectando el transporte fluvial, la generación de energía y el suministro de agua en varios países.
Autoridades serbias, con apoyo de la Unión Europea, mantienen trabajos para garantizar la seguridad en esta importante vía navegable, que atraviesa diez países europeos. Sin embargo, la presencia de explosivos en muchos de los barcos complica las tareas de extracción.
Especialistas señalan que las altas temperaturas y la disminución del caudal del Danubio están relacionadas con fenómenos de calor extremo asociados al cambio climático, situación que ha puesto en alerta a diversas regiones de Europa por sus impactos económicos, ambientales y sociales.