Robert Wadlow nació en Alton, Illinois, en 1918 con peso normal, pero una alteración en la glándula pituitaria hizo que nunca dejara de crecer. A los 5 años medía 1.63m y a los 13 ya era el Boy Scout más alto con 2.24m. Sus manos medían 32 cm y sus pies 47 cm del número 37AA, tanto que un par de zapatos costaba 100 dólares en los años 30. Por eso la International Shoe Company le regaló calzado a cambio de que recorriera 800 pueblos en 41 estados promocionándolos, incluso tuvieron que quitar el asiento del auto de su papá para que pudiera viajar.
Aunque soñaba con ser abogado y no una rareza de feria, su cuerpo le pasó factura: usaba bastón, aparatos metálicos y había perdido sensibilidad en los pies. En julio de 1940, en un festival en Manistee, Michigan, un aparato le rozó el tobillo, le salió una ampolla que no sintió, se infectó y pese a una cirugía de emergencia murió el 15 de julio con solo 22 años. 18 días antes lo habían medido por última vez: 2.72 metros y todavía seguía creciendo.